martes, diciembre 26

La Familia Escovedo brindó sabor chicano a la Navidad


Pete Escovedo, al frente de su banda La Familia Escovedo, actuó el viernes en el Walt Disney Concert Hall. (AURELIA VENTURA/La Opinión)
En familia y con pasión

La Familia Escovedo brindó sabor chicano a la Navidad con un concierto vibrante

Sergio Burstein
Especial para La Opinión

25 de diciembre de 2006

Al final de la primera parte del concierto, luego de que sus compañeros en la tarima protagonizaran una encendida descarga sonera, Sheila E se enfrascó en un impresionante solo. La exhibición de virtuosismo percusivo sirvió para ratificar ante los ojos del público que ella sigue siendo una de las mejores bateristas del medio, sin que valgan acá las distinciones de género.

Con ese particular estilo suyo que combina la potencia y el sentido del humor gestual, Sheila E empezó con un toque suave, para ir incrementando la velocidad de manera paulatina y concluir la demostración con un grito de entusiasmo, lanzando, además, los palillos al aire. Nada de esto debe llevar a pensar que la noche le perteneció completamente a Sheila. En realidad, el concierto en el que participaba, llevado a cabo el viernes en las instalaciones del Walt Disney Concert Hall, era un asunto tan familiar como colectivo.
Se trataba ,no sólo de una celebración navideña —implicando desde ya un espíritu de unidad—, sino ante todo, de una sesión artística encabezada por varios miembros del clan Escovedo, una de las familias más trascendentes en lo que corresponde a los aportes musicales que le ha brindado al mundo.
Bajo el nombre de Orquesta Familiar de la Familia Escovedo, cuatro de los miembros del clan se juntaron para tomar las riendas de un conjunto que, además de sus talentos personales, incluía una sesión de cinco vientos, dos coristas, un pianista, un guitarrista y un tecladista.
Con esta generosa compañía, los Escovedo ofrecieron una versión propia de las fiestas de temporada, incluyendo en su repertorio varias piezas clásicas dedicadas a la Navidad, pero sometiéndolas siempre a un tratamiento tropical y, por lo tanto, profundamente latino.
El líder de tan atractiva reunión es sin duda alguna el veterano Pete Escovedo, cuyas virtudes en los timbales le han permitido tocar al lado de figuras de la talla de Mongo Santamaría, Cal Tjader, Bobby McFerrin y Arturo Sandoval, entre otros. En esta ocasión, el ilustre músico no se limitó a interpretar latin jazz (género en el que ha cosechado sus mejores frutos), sino que incorporó al show varias piezas populares, sin que su extracción y su aparente sencillez fueran un obstáculo para el lucimiento de los instrumentistas, como ocurrió durante la original reinvención de Feliz Navidad, el clásico de José Feliciano, que incluyó un atractivo solo de guitarra eléctrica.
"Gracias por venir a vernos en estas épocas tan atareadas", dijo el timbalero y vocalista, segundos antes de que apareciera en escena un vistoso Papá Noel, que empezó a repartir bastones de caramelo entre los presentes, mientras que Sheila dejaba momentáneamente de lado la batería para convertirse en cantante (una labor en la que es también experta, como lo sabe cualquiera que se haya enterado de su incursión como vocalista en el universo del pop, efectuada en la década de los 80 bajo la guía de su afamado protector, Prince).
Además de Pete y de Sheila, la orquesta incluye a Juan en las congas y a Peter Michael en diferentes instrumentos percusivos y en las voces. Los dos son hijos de Pete y poseen estilos propios: Juan —el mayor— se muestra más reservado cuando se concentra en la interpretació n, mientras que Peter Michael es completamente extrovertido, lo que le permite secundar a su padre como líder en las labores correspondientes al entretenimiento de la audiencia.
Pero la Orquesta de la Familia Escovedo no se limitó a mostrar los talentos de sus miembros más cercanos, sino que le dio también espacio a la labor de los músicos que los acompañaban, dejando por ejemplo que una de las coristas pasara al frente para la interpretació n de un enérgico R&B que puso de pie a todos los asistentes.
También hubo lugar para invitados tan ilustres como el multiinstrumentista colombiano Justo Almario, quien le dio vida y color a un festivo corte que lo encontró en dominio total de su flauta, aunque se las ingenió también para ofrecer varios pasos de baile y alentar el entusiasmo de la platea, haciendo que los asistentes cantaran las atractivas melodías que él mismo le extraía a su instrumento.
La velada incluyó una participación especial de Alejandro Escovedo, hermano menor de Pete. Alejandro ha tenido un éxito excepcional en el espectro de la música alternativa, lo que lo ha convertido en un auténtico cantautor de culto.
Aunque lo suyo no es precisamente la música tropical —y muchas de sus composiciones resultan bastante oscuras—, su versatilidad artística lo ha llevado por numerosos rumbos estilísticos, incluyendo ciertas adopciones rítmicas que provienen de su herencia latina. Fue justamente ese aspecto el que la orquesta aprovechó cuando lo invitó a cantar una animada versión de With These Hands, que además de ser uno de sus temas más adaptables al estilo afroantillano, es una de las creaciones más optimistas de su prolífica carrera.



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